domingo, 5 de agosto de 2012

Es que Abril tardaba en llegar

Y todo esto nos daba a entender que la 
suerte estaba de mi lado, no necesitaba 
tanta tampoco.
Hasta que caíste, todavía me acuerdo, casi revolcándote y llorando como cuando eras de cinco. Tal vez deberías haberlo pensado antes, pero casi nadie lo hace. Es como pensar que no vas a estar más mañana, fué pensar que no ibas a estar más mañana.
Y pensar que nos agarramos de eso para emprender nuevos caminos que no terminaron en nada, y como siempre digo, nada sale bien de la nada. 
Aunque ese día ya no queda en nada, y nada ya no es.
Recientemente me alegré de que todo vaya floreciendo y que los mares se calmen, aunque la calma dura muy poco. 
Te mando mi saludo desde tan lejos y seguramente en el próximo diluvio te vuelvo a ver, aunque es la primera vez que no quiero que caiga la lluvia. 
Mejorá esa cara, por favor, danos esa ventaja.

El cielo en tus ojos

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